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PERMANECER
Reflexión 21-03-05
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PEDRO 1:24
"Porque:
Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.
La hierba se seca, y la flor se cae”
La salud y la abundancia material muchas veces al ser
humano le da una sensación de omnipotencia. Ellos viven cada día pensando
que son los “intocables” y eternos. Este espíritu de soberbia impide al ser
humano darle cada día las gracias a Dios por el don inefable de la vida, la
salud y la provisión. Muchos creen que todo lo que tienen y son es por su
propio esfuerzo, pero no se dan cuenta que la respiración es un milagro de
Dios y que la salud es una Gracia celestial. Muchos en este día no se han
despertado, otros en este mismo momento está siendo internados en algún
hospital pues han perdido de repente su salud. Muchos le piden a Dios
sanidad de sus dolencias y pareciera que nunca les llega la respuesta. Dios
conoce los corazones y sabe que si los sana ellos jamás vendrían a darle la
gloria y servirle el resto de sus días. Si usted recuerda el ejemplo de los
diez leprosos, donde sólo uno vino a agradecerle a Jesús por su sanidad, ya
sabe cual es el pensamiento del ser humano: Anhela la bendición pero no al
que otorga la bendición. En este día el pasaje nos recuerda que nuestra vida
y nuestros logros pueden desaparecer en un instante. Por eso cuando alguien
muere se dice que entierran “sus restos”. Ya no queda nada más. A veces
descontamos que cada día vamos a abrir los ojos, gozar buena salud y tener
un trabajo próspero. Es tiempo de dejar esa soberbia y orgullo, que a nada
bueno conducen, y empezar a darle gracias por sus infinitos favores. Cuando
abra sus ojos agradézcale al Señor por el milagro de vivir. Si goza de buena
salud, agradezca por el milagro de la salud sobrenatural y si camina en
prosperidad déle toda la gloria porque El és el que da el poder para hacer
las riquezas. ¡Todo procede del Señor!
PERMANEZCO AFERRADO A LA PALABRA DE DIOS, PUES ELLA ME HACE VER QUE MI
VIDA, SALUD Y PROSPERIDAD LAS TENGO POR LA GRACIA DEL SEÑOR
ORACION:
Señor perdona mi ingenuidad en pensar que mi vida, mi salud y la prosperidad
que gozo es por mis propios méritos. Todo viene de ti y a ti te pertenece.
Gracias por prestármelas cada día. Amén
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Daos prisa, id a mi padre y decidle: Así dice tu hijo José: Dios me ha puesto
por señor de todo Egipto; ven a mí, no te detengas.
GENESIS 45:9 |